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El stock mínimo ya no basta: el plazo de reposición también forma parte del inventario

Muchas empresas gestionan sus compras con una regla aparentemente sencilla: cuando el stock baja del mínimo, hay que volver a comprar.

Esa regla sirve cuando los plazos de suministro son relativamente cortos y previsibles. Pero la realidad puede ser muy distinta.

En empresas que importan productos, componentes o materias primas desde países como China, India o Vietnam, el transporte marítimo puede tardar entre uno y tres meses, e incluso más si aparecen retrasos en puertos, problemas logísticos o incidencias aduaneras.

En este escenario, esperar a que un artículo alcance su stock mínimo puede ser demasiado tarde.

El verdadero riesgo no es quedarse sin stock hoy

Imaginemos un artículo del que se venden unas 20 unidades al día.

Si el proveedor tarda 60 días en entregar un pedido, durante ese tiempo se consumirán aproximadamente 1.200 unidades.

Si el sistema solo avisa cuando quedan 200 unidades porque ese es el «stock mínimo», la rotura de stock será prácticamente inevitable.

La consecuencia suele traducirse en:

  • Pedidos de clientes que no pueden servirse.
  • Compras urgentes con costes mucho más elevados.
  • Paradas de producción.
  • Pérdida de ventas y de confianza por parte del cliente.

En otras palabras, el problema no es el stock actual, sino el stock que tendremos cuando llegue el siguiente suministro.

El stock mínimo debe mirar al futuro

Un sistema de gestión moderno no debería limitarse a indicar cuántas unidades quedan en el almacén.

Debe ser capaz de anticiparse.

Para ello es necesario tener en cuenta factores como:

  • El plazo real de reposición de cada proveedor.
  • El consumo previsto durante ese periodo.
  • Los pedidos de clientes ya confirmados.
  • Las necesidades futuras de fabricación o proyectos.
  • Un margen de seguridad ante posibles retrasos.

Solo así el stock mínimo deja de ser una cifra fija para convertirse en una herramienta de planificación.

Anticiparse es la diferencia

En Zynara este escenario está contemplado.

El sistema no solo controla el stock existente, sino que calcula cuál será el stock disponible en el momento en que previsiblemente llegará el nuevo suministro, teniendo en cuenta los plazos de reposición y las necesidades previstas.

De este modo, las compras pueden realizarse con la antelación necesaria, evitando roturas de stock, reduciendo compras urgentes y manteniendo la continuidad del negocio.

Porque hoy, gestionar el inventario no consiste únicamente en saber lo que hay en el almacén. Consiste en prever lo que habrá cuando realmente lo necesitemos.